La población receptora será tanto enferma como sana, teóricamente más dura, ya que al no padecer ningún problema y no asociar, como hemos visto, las conductas de riesgo con la aparición de los efectos, será mucho más difícil de convencer para que adopte hábitos de vida saludables. Con esta población, es posible que resulte eficaz la simple información del riesgo. Conseguir que las personas sientan que la salud es algo que debe ser anhelado y cuidado desde perspectivas tan personales como el comportamiento, o tan colectivas como el cuidado del medio ambiente, conducirá a un nivel de bienestar social considerablemente mayor del que en estos momentos tenemos. Como conclusión, podríamos decir que el evitar estas enfermedades depende, en gran medida, de la adopción de hábitos de vida que favorezcan la salud. Para concretar y entender, con datos reales de nuestro entorno, lo que queremos decir cuando hablamos de “estilos de vida” como determinantes de salud, vamos a referir las principales causas de muerte en España y en Cantabria, relacionándolas con sus respectivos factores de riesgo. Los problemas de salud en los que no existe una asociación establecida epidemiológicamente entre la conducta y el problema se intentan resolver con otras acciones del sistema sanitario que resultan más apropiadas que la EpS.
“El juego y el juguete educativo en la edad pre-escolar”
La respuesta y la participación de la población suele ser muy positiva. Los profesionales sanitarios deben ayudar a los ciudadanos a ser capaces de escoger entre las opciones que tengan a su alcance y actuar en consecuencia. Los médicos suelen aludir a la falta de confianza en sus intervenciones educativas, a sus escasas habilidades para este tipo de intervenciones, y, sobre todo, a la falta de tiempo para desarrollar estas actividades. En EE.UU., se ha observado que solamente el 36% de los médicos de cabecera aconsejan sobre el estilo de vida, mientras en el Reino Unido https://controlaladiabetes.com este porcentaje se sitúa en el 27%, aunque evidentemente esos datos no pueden utilizarse para argumentar las deficiencias propias7,8.
Otro factor a tener en cuenta es que esta actividad educativa no puede ser puntual, sino que debe ser continuada. La educación grupal ha demostrado una reducción en los costes sanitarios, en hospitalizaciones, en consultas médicas y en el consumo de fármacos5. Este tipo de intervenciones deben considerarse como un medio tendente a mejorar los cuidados de salud y no como un fin en sí mismo. El personal de enfermería debe asumir en mayor medida sus responsabilidades en vez de seguir año tras año redescubriendo y reinventando su nuevo rol como coartada de un nivel de actividad por debajo del esperado. Sin embargo, las enfermedades crónicas precisan un gran esfuerzo educativo que, ciertamente, tampoco puede recaer totalmente sobre el médico. Por otra parte, los pacientes son reacios a acudir a programas formales de corte educativo, tanto a nivel individual como grupal.
Programas comunitarios de educación en salud
- Mediante la educación para la salud, se pretende conseguir que las personas ancianas consigan abandonar los hábitos de vida que puedan conllevar repercusiones perjudiciales para su calidad de vida, a la vez que substituirlos por otros que se han demostrado más saludables.
- Por tanto, hay evidencias suficientes para desarrollarla, sobre todo en algunas enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus y la afección reumática, así como en diversos aspectos de la salud maternoinfantil.
- La educación en salud es un proceso continuo que promueve el conocimiento y las habilidades necesarias para mejorar el bienestar físico, mental y social.
De igual modo, será posible aprovechar los recursos de las nuevas tecnologías para elaborar programas, podcast, programaciones de ocio alternativo, a los que los usuarios puedan acceder a través de internet o de algún circuito interno de televisión. Se trata de establecer rutinas e incentivar logros, llenar de vida el tiempo de hospitalización y evitar la desidia. Todo ello de cara a las múltiples problemáticas que pueden darse en el individuo, en la familia o en la relación con los profesionales. Por último, su actuación también permitirá una mejora de la calidad asistencial, en este caso, dirigiendo sus esfuerzos a los profesionales del centro y al logro de una mayor interacción (relacional), entre la sociedad y el hospital.
Contar con un Seguro MAPFRE de Salud siempre es una ayuda para estar tranquilo pues sabes que cuentas con un cuadro de profesionales a tu servicio. Adquirir buenos hábitos es la mejor medida a seguir para conservar la salud. Resulta mucho más ventajoso seguir los consejos que protegen y garanticen la salud. Mientras se conserva la salud, no se es consciente de la importancia que tiene, sólo cuando disminuye o se pierde se trata de hallar los medios para sanar. Los ancianos, como grupo, responden positivamente a los consejos sobre prevención y son capaces de modificar sus hábitos incluso después de los 75 años.
Educación sanitaria
Para alcanzar estos objetivos la Educación se presenta como una herramienta imprescindible y la Educación Social se ofrece como práctica social de intervención educativa que favorece la ponderación del individuo en todos los procesos de salud y enfermedad, con una participación activa y transformadora del entorno comunitario y en la mejora de su calidad de vida. Por otra parte, esa cultura, nos permite enfrentarnos a situaciones de enfermedad contando con recursos personales, institucionales y sociales que minimicen sus efectos adversos y permitan continuar participando activamente de la vida del entorno. – Ofrecer acciones de mediación socioeducativa, favorecer la creación de situaciones que ayuden a tomar conciencia de las propias capacidades y recursos, y propiciar el desarrollo de las habilidades sociales.
Desde luego que es posible establecer una relación fructífera para ambos, hospital y comunidad, y el camino para lograrlo se encuentra en la participación de los individuos a quienes, se les facilite formación e información que favorezca sus competencias sociales, sintiéndose partícipes y protagonistas de cuanto acontece en su entorno. Al mismo tiempo están capacitados para desarrollar acciones que posibiliten cambios en el entorno más próximo, en coordinación con diversos profesionales, aprovechando los recursos de la comunidad y generando en ésta actitudes pro-activas, encaminadas a una mayor socialización de los individuos, un adecuado desarrollo de redes solidarias y una continua defensa de la persona desde una concepción integral. Es probable que la principal actuación socio-educativa a desarrollar en la atención primaria deba ir dirigida a la prevención y promoción de la salud.